jueves, 8 de mayo de 2014

La Segarra: Castillos, secanos y aves. La Media Segarra (2º parte)

La Media Segarra. 27 de Abril de 2014. 

Tras una excelente y reparadora cena en el Casino de Cervera y un buen desayuno en un horno y cafetería visitamos brevemente Cervera ya que nos queda un buen trecho por recorrer de la que hemos llamado la Media Segarra, definida por el valle del rio Sió. Cervera la dejamos para nuestra próxima visita, aunque si que vimos brevemente el edificio de la antigua Universidad (hoy un Instituto). Ya he comentado en la 1º entrada de La Segarra su curiosa historia. Al salir por la parte norte de la ciudad aparece este notable edificio, con reminiscencias modernistas, que es la antigua Farinera del Sindicato Agricola. 




Nuestra primera visita es a otro de las "Vilas closes", quizá el más bonito y característico de ellos, ya que está rodeado por una magnífica muralla, bastante bien conservada: Montfalcó Murallat. Dispone en su interior incluso de varias casas rurales y un restaurante. Dar un paseo por su interior y contemplar sus rincones te deja un recuerdo indeleble en la memoria. Imprescindible. 


Subiendo a Montfalcó

La muy bien conservada muralla


Paseando entre sus calles...

La pequeña plaza de Montfalcó

En el mejor sitio...

Seguimos en nuestro periplo y tras subir por la riera de Vergòs saltamos de nuevo al valle del Siò para visitar su nacimiento, en la localidad de Gàver. A sus pies está la surgencia, estos dias exhuberante, en la que nace este pequeño rio. Algo tendrán los nacimientos de los ríos, que acudimos inexorablemente a ellos, aunque sean pequeños y humildes como el Siò. 

Gàver

Nacimiento del rio Siò

Seguimos subiendo, topográficamente hablando, y llegamos a la localidad de San Ramon, de las pocas donde podemos tomar un café, notable por el Santuario de San Ramon Nonat, cuya iglesia podemos visitar, y por la curiosa concentración de peleterías. Al parecer son una reliquia de la antaño floreciente industria de confección. 



Dejando a nuestra izquierda el castillo denominado Castellmeià llegamos a un destino ineludible: Concabella. Y lo es por estar en esta localidad el Centro de Interpretación de los Castillos de la Segarra. Por supuesto está en un castillo rehabilitado, utilizado además como Centro Cultural, local de ensayo para músicos, etc. Hay además una excelente exposición sobre naturaleza, con itinerarios recomendados para ver aves esteparias. Muy cerca hay otro bonito castillo, también particular, llamado Castell del Molí. 

Castellmeià

Concabella

Castell del Molí

A continuación recalamos en los alrededores de les Pallargues, donde hay diversos itinerarios para ver aves. Vale la pena dar un paseo, antes de que la presión de los agricultores locales consiga que el canal Segarra-Garrigues irrigue estos campos y se acaben las aves esteparias. Difícil es compaginar la aspiración de que tus tierras sean más productivas con la conservación de la fauna. Subvencionar estos cultivos de manera generosa es quizá la única solución. 
En todo caso los paisajes, al menos en esta época del año, son de una singular belleza y podemos disfrutar del birdwatching: perdices, trigueros, alcaravanes, abejarucos...Poco rato me dejaron campear mis acompañantes, pero pude "cazar" una bonita tórtola europea y a una lagartija colilarga, que hizo gala de una agilidad más que notoria. 


Florejacs y el Castell de Sitjes al fondo

Los eternos márgenes de piedra seca

Al fondo un todavía muy nevado Pirineo

Elaboradas cabañas para dejar los aperos del campo



Tras visitar unos curiosos palomares de piedra cerca de Ossò de Siò, vuelvo a visitar un rincón entrañable: L'Aranyò. La causa es ser el lugar donde nació un prolífico novelista catalán (62 novelas ni más ni menos) como recuerda una placa. Se trata de Manuel de Pedrolo, conocido sobre todo por el "Mecanoscrit del segon origen". Aunque su obra no es, a mi juicio, de una calidad destacada en todas sus obras, una o dos docenas de sus obras son magníficas. Su mérito principal reside en haber sido capaz de dominar géneros tan diferentes como la ciencia-ficción, la novela social, la novela juvenil o la novela negra, llegando incluso a atreverse con la literatura erótica. 
Una de las obras que más me gustan es una novela negra titulada "Joc brut" (Juego sucio). No puedo resistirme a traduciros su inicio: 
"Si no hubiera sido por sus piernas, no habría pasado nada. O puede que sí.  Pero le habría pasado a otro. Yo lo habría leído en el diario"  Así empieza una sórdida historia de perdición, en la que el protagonista, a pesar de saberlo, se ve conducido a su final. 

Palomares de piedra

L'Aranyò

Placa dedicada a Manuel de Pedrolo

Montcortès de Segarra 


Puede que de niño Manuel de Pedrolo contemplara estos campos. ¿Tendrán algo estas tierras duras y secas que inspiran a tan grandes narradores?

De nuevo ascendemos por el valle del Siò para acabar de visitar la zona limitrofe con la parte alta del rio Llobregòs. Una sorpresa inesperada fué la pequeña localidad de Comabella, que guarda en su interior rincones que vale la pena ver, a pesar de que en poco más de cinco o diez minutos el pueblo esta visto. Para un fotógrafo esos pocos minutos se pueden convertir en horas.





Para acabar de visitar esta Media Segarra nada mejor que acabar en Vicfred, en una zona elevada con magnificas vistas sobre la Alta Segarra, que nos espera para otra ocasión y que nos sugiere un paisaje diferente, mucho mas ondulado. En su castillo se alojaron ilustres personajes, incluido Felipe V. 

Vicfred

Biosca y al fondo el Prepirineo

Biosca


Trigales ondeados por el viento








La Segarra: Castillos, secanos y aves. La Baja Segarra (1º parte)

La Baja Segarra. 26 de Abril de 2014. 

La Segarra es una de esas comarcas catalanas poco conocidas, casi olvidadas. Todos conocemos la Vall d' Arán, l'Empordà, los Pallars o el Delta de l'Ebre. Poco conocemos de otras zonas que, sin embargo, nos deparan paisajes cuanto menos diferentes o historias más que interesantes. 

Se trata de una altiplanicie, entre 500 y 800 m,  muy ondulada, surcada por 4 pequeños ríos (Cercavins, Ondara, Siò y LLobregòs), poco caudalosos, que la cruzan de Este a Oeste para desembocar en el gran Segre, que han moldeado un mosaico compuesto por cultivos de cereal, alternados con algunas zonas boscosas, especialmente en el sur, que linda con la Conca de Barberà y el norte, fronterizo con el Solsonès. El clima es seco y continental. Si la comarca fuera más llana nos recordaría algo a Castilla, máxime teniendo en cuenta que también es una tierra de castillos. 

La capital es Cervera y tiene un total de 21 municipios, no llegando a 20.000 habitantes. Es una tierra dura y es el centro de la Catalunya vella (vieja), como demuestra el hecho de que casi el 95% de la población es catalanohablante. Sin embargo es curioso que en la Guerra de Sucesión Cervera se puso del lado de Felipe V, hecho que fué recompensado por el monarca otorgándole una Universidad y aboliendo el resto de Universidades catalanas. Evidentemente ahora esa Universidad está abandonada y ahora esta ocupada por un Instituto de Educación Secundaria. 

Llama la atención la dispersión de la población. Cada 1-2 Km encontramos núcleos habitados (ahora mas bien deshabitados), cada uno con su correspondiente castillo en lontananza. Dudo que haya en la Península otra zona con mas densidad de castillos que la Segarra. Fueron construidos en la Reconquista en el Siglo XI. Sin embargo no espereís encontrar grandes castillos, sino todo lo contrario: como corresponde a un país pequeño como Catalunya, son construcciones pequeñas, mas pensadas para vivir, muchas transformadas en viviendas. El otro elemento que moldea la comarca son los márgenes de piedra seca, que a lo largo de los siglos han transformado pendientes en bancales. De hecho existía una profesión ("margers") que se dedicaba en exclusiva a tan paisajístico trabajo. Es un goce para la vista ver esos muros de piedra seca, sin ninguna argamasa, subsistir todavía. 

Hemos dividido arbitrariamente (aunque bastante juiciosamente) a la comarca en 3 zonas: Baja Segarra (valles del Cercavins y Ondara), Media Segarra (Valle del Siò) y Alta Segarra (Valle del LLobregòs). Empezamos este periplo por la Baja Segarra, que limita al sur con el Riu Corb, una zona muy interesante de visitar ya que en ella se sitúa el mas curioso de los Monasterios de la Ruta del Císter: Vallfogona de les Monges. De hecho la ruta la iniciamos fuera de la Segarra, en un precioso pueblo llamado La Cirera ("La Cereza"), que volvimos a visitar buscando las fuentes del Corb, que tiene su mas caudaloso nacimiento debajo mismo del pueblo, aunque oficialmente nace algo mas arriba en una raquítica fuente. ¿Cúal es el verdadero río? ¿El Missisipí, mas cuadaloso o el Missouri, más largo? 



Camino de La Cirera, ya en tierras de La Segarra

Como casi todos los pueblos de estos lugares, están situados en alto, dominando los pequeños valles, pensados para ser defendidos. La Cirera celebra una fiesta por Sant  Marc, celebrandose con los pocos vecinos que viven y los más numerosos veraneantes una magnífica paella. Destaca sobre todo la Iglesia, muy bonita y bien conservada


Iglesia de La Cirera

Ya vereís que me encantan, casi obsesionan, las texturas, y estos son pueblos viejos, continua excusa para parar en muchos rincones. Debajo del pueblo hay una zona donde se puede comer, con buenas sombras y vegetación mas frondosa, donde aprovechamos para comer a mediodía. 




Cruzada ya esa imperceptible frontera con la Conca de Barberá volvemos a meternos en plena Segarra. Desde la carena divisamos  varios pueblos, siempre en alto. El primero que visitamos es L'Ametlla de Segarra, como su nombre indica con diversas plantaciones de dicha fruta seca. Lo más destacable es la Iglesia, del Siglo XII y el Castillo del Siglo XI, del que se conserva un magnífico torreón circular de 15 m de alto, al que subimos para ver las magnificas vistas. Fué donado por Ramon Berenguer en el 1077 a Acard Miró, señor de Tarroja. Por supuesto una imagen más de texturas. 




L'Ametlla de Segarra


Tras pasar por el coll de l'Arca nos metemos de lleno en el primer río que modela el territorio de la Segarra, el Cercavins. Mas que río es un modesto arroyo. Como su nombre indica más adelante el terreno se hace más árido y empiezan a aparecer viñedos. Dejamos Montoliu de Segarra a nuestra derecha y empezamos a descender hacia Montornès de Segarra, con una gran escuela, hoy abandonada.  Nuestro próximo destino es uno de las "Vilas closes", cuya traducción seria mas o menos villas cerradas, en este caso por una muralla. En este caso el llamado Mas de Bondía, que esta formado por una sola calle, a la que se accede por una reja. 

Valle del Cercavins desde Montornès de Segarra. Al fondo L'Ametlla de Segarra.

Entrada al Mas de Bondía, con la reja al fondo.

Unica calle de la población, con la iglesia a la derecha.


Texturas, texturas...


Curiosas cerraduras, por supuesto con una buena dosis de textura...

Salimos brevemente del límite de La Segarra para visitar la localidad de Verdú, conocida por su cerámica negra, de este color porque era sometida a un proceso de cocción con los sarmientos de los viñedos de los alrededores. Antaño habían docenas de artesanos, de los que apenas quedan en activo. El principal recurso económico son los viñedos, destinados básicamente a cava. Es de destacar el Museo de Juguetes y Autómatas, que no visitamos pero que es de los más importantes del mundo, con más de mil objetos destacados. Tiene unas botas de Messi y de Iniesta, pero básicamente se nutre de juguetes antiguos.



Un recuerdo de antaño de Verdú


Unas texturas...para no aburriros...

Metiéndonos de nuevo en La Segarra tomamos una pista que nos sorprendió muy gratamente por la cantidad de aves (sobre todo trigueros, perdices, abejarucos y alcaudones) y los paisajes. Parecía muy buena para carracas, pero al parecer llegan a partir de Mayo. 


Los bravos y bonitos alcaudones...


El triguero mirándonos y en acción...

Una preciosa perdiz roja...



Y las siempre maravillosas amapolas

El siguiente pueblo que visitamos ya vierte sus escasas aguas al segundo río de Sur a Norte, es decir, el rio Ondara. Se trata de Castell de Granyena, por supuesto coronado por otro castillo, del que apenas quedan algunos muros. Curiosamente se trata de un Castillo de la Orden de los Templarios, ya que Ramon Berenguer III lo donó a estos caballeros el año 1130, aunque en realidad data del 1054. Cuando fué disuelta esta Orden en el Siglo XIV paso a pertenecer a la Orden del Hospital. 


Magnificas vistas desde lo alto del pueblo


Restos de los muros del castillo. ¿Acaso un símbolo templario?


No os librareís de lo decadente...con texturas...



Y otras vistas excepcionales con esa luz mágica del atardecer

Y acabamos este recorrido por la Baja Segarra en Granyadella, con un excelente aceite de oliva arbequina. La última imagen corresponde al Castillo de Fonolleres, entre la Nacional II y el rio Ondara, ya anocheciendo, antes de llegar para pernoctar en Cervera. 




Curioso picaporte...

Castillo de Fonolleres