jueves, 12 de junio de 2014

Polonia. Cracovia y Cárpatos (12-20 Abril 2014). 6º parte.

Túrdidos y córvidos

Junto con el escribano cerillo, la especie más fotografiada por su abundancia y ubicuidad en parques fué el zorzal real (Turdus pilaris). En nuestro país es raro de ver pero en Polonia es como los gorriones. Aunque la mayor parte de fotos fueron hechas en días lluviosos y grises, algunas de ellas son bastante aceptables. Ahi va una selección, empezando en ramas. 




En el suelo nos hartamos de verlos en los parques. A pesar de la mala luz el pájaro luce merecidamente. 






Y por último la que más me gusta de todas por el desenfoque, aunque el posadero no es todo lo bonito o natural que querríamos todos. 


Vimos pocas especies de otros zorzales, aunque el último día en el parque de Cracovia se dejó ver muy bien este zorzal común (Turdus philomenus) buscando alimento entre la hojarasca. 


Los siempre abundantes mirlos (Turdus merula) nos suelen deparar buenas imágenes. El problema suele ser captar bien el detalle del plumaje al ser tan negro. En estos casos una luz algo difusa o los días nublados ayudan mucho. 




Nada mejor que acabar con una de las aves que me hizo mas ilusión ver: el cascanueces (Nucifraga caryocatactes), aunque sería mejor llamarlo cascavellanas, al ser su fuente principal de alimento. Pongo además las fotos de Santi, mucho más chulas que las mías. 








 

lunes, 9 de junio de 2014

Polonia. Cracovia y Cárpatos (12-20 Abril 2014). 5º parte.

Pícidos

Sin duda una de las estrellas del viaje, dado que viven en dicho país todas las especies europeas de la familia Picidae excepto el pito de Levaillant, si no recuerdo mal, aunque algunas comunes en España cono el pito real son raras de ver. 

Particularmente me hizo mucha ilusión ver perfectamente al pito negro, al que había visto fugazmente en Navarra y Cataluña. En esta ocasión lo vimos de lujo y en varias ocasiones. Y evidentemente la joya de la corona, el que más costó de ver, incluida caminata, abandonos y esguince de muñeca de Teresa, es decir el pico tridáctilo. El pito cano lo había visto bien en Rumanía. Sin embargo el pico sirio lo vimos mal y de lejos en Turquía y perfectamente en esta ocasión. También disfruté mucho con el mediano, "bimbo" para mí. 

Me quedó por ver el dorsiblanco, a pesar de que lo buscamos con tesón. Y no se dejó ver, aunque sí oir muy bien el torcecuello. Hoy mismo lo he visto a placer a un minuto de mi lugar habitual de veraneo: podía poner la cafetera y al volver para ver si estaba en su posadero aún no había subido el café...pero este es tema para otra entrada. 

Empezamos la serie  con el pito negro (Dryocopus martius), ese gigantesco pico, grande como una corneja, que vimos a placer  volando entre los hayedos, afortunadamente sin follaje. Como podeís apreciar esta la pareja, distinguible por la extensión del rojo de la cabeza. 






Y por supuesto una serie con el "paseillo" con que nos obsequió este precioso macho de la especie. A destacar que el nido tenía una entrada trasera. 





Una imagen testimonial del pito cano (Picus canus), que sólo pudimos ver en una ocasión, bastante mal por la inclemencias climáticas y la lejanía del ave. 


Continuamos con el pico picapinos (Drentrocopos major) y el pico sirio (Drentrocopos siriacus), de nuevo con imágenes mas bien testimoniales, especialmente en el segundo caso ya que el día estaba oscuro y con una fina lluvia. 





Seguimos con el minúsculo pico menor (Drentrocopos minor) y el anhelado (en mi caso) pico mediano (Drentrocopos medius). En el segundo caso me permito poner  (con su permiso) una foto de Santi, que lo capturó mejor que yo. 




Y por último el más esquivo de los picos, el tridáctilo (Picoides tridactylus), muy diferente anatómicamente de los demás, no sólo por tener tres dedos hacia adelante sino por la curiosa forma de su cabeza.  No costó varios intentos, algunos entre nevadas, y al final tras una larga caminata lo pudimos ver muy bien en medio de un bosque. Lástima por Santi y por los que tuvieron que retirarse. 

Las fotos no son nada del otro mundo, ya que era difícil acercarse más y fastidiar la contemplación a los demás, pero creo que reflejan muy bien el entorno en el que vive tan esquivo pico. Edito el post con una recreación de la penúltima foto en la que se aprecia más el detalle del ave. 











martes, 3 de junio de 2014

Polonia. Cracovia y Cárpatos (12-20 Abril 2014). 4º parte.

El escribano cerillo

El escribano cerillo (Emberiza cetrinella) es el ave que mejor he fotografiado en Polonia. Sin duda su abundancia y que estaba en pleno celo ha facilitado mucho la tarea, aunque todos los ejemplares fotografiados eran machos. 

En catalán se llama verderola, en vasco berdantza horia, en gallego escribenta amarela y en asturiano mederizu (gracias Abel por la puntualización). Es sin duda uno de los escribanos más bonitos, aunque confieso que encuentro que todos ellos, incluso el mas discreto triguero, tienen su atractivo. 


En España su distribución estival se limita al norte peninsular, al tratarse de un habitante típico de campiñas atlánticas, en general a bastante altitud. En Cataluña yo lo suelo ver en el Ripollès por encima de 1200 m-1400 m, una altitud considerable.  Habita la región euroasiática, con un amplia distribución y diversas subespecies. 



La primera "aparición" fué en el bosque de Niepotomilica y se dejó fotografiar bastante bien en compañía de Chus y Edu, aunque ellos tuvieron problemas para enfocar dado lo abigarrado del fondo. En estos casos un buen enfoque puntual, que ocupe muy poca superficie, o en su defecto enfocar en manual es la solución. 



La segunda ocasión en que lo pudimos ver a placer, también con Chus y Edu, entre otros, fué al final de la salida por los alrededores de Smomowcyce, en los campos cultivados justo antes de que nos recogiera el microbús. Tras verlo en unos arbustos se nos puso justo encima y a pesar del contraluz el sensor de la camara se portó de fabula gracias a su magnífico rango dinámico, de mas de 13 EV. Un poco de procesado levantando sombras y la imagen queda bastante equilibrada. 






Otras dos ocasiones en que lo vimos a placer fué en la zona denominada Tres Coronas, con este curioso ejemplar  que bautizamos como cerillo piquituerto (a pesar de ello parecía gozar de buen salud) y cerca del rio Orawa, después del intento frustre de ver a la lavandera cetrina. 




Por último en los alrededores del Hotel Karpik, en la zona de los humedales de Zator, cerca de Auswitz, este macho se exhibió a placer con una luz matutina magnífica, aunque alguna rama se interponía por en medio en las últimas imágenes.