Caballos galopando

Caballos galopando

domingo, 25 de diciembre de 2016

Uganda 2016. Cuarta jornada: llegando al Bosque Impenetrable.

Uganda 2016: Lake Bunyonyi-Nyamuriro Swamp-Bwindi Impenetrable National Park-Broadbill Forest Camp. 
(11 de Octubre 2016)

Proseguimos con el cuarto día de estancia efectiva en Uganda, de nuevo con un traslado que nos llevará desde el Lake Bunyonyi hasta el  Bwindi Impenetrable National Park, que recorreremos los dos dias siguientes.  Traslado corto, pero muy interesante desde el punto de vista paisajístico. 

Por la mañana me levanté un poco antes para recorrer parte de un sendero que bordea una de las orillas de la isla de Bushara. Aún tuvimos tiempo de ver algunas aves antes de bajar al embarcadero para tomar la barca que nos llevará a la orilla del Lake Bunyonyi para recuperar nuestro vehículo. 


Las orillas del Lake Bunyonyi. Me vienen a la memoria las 
descripciones de Richard F. Burton sobre el lago Victoria. 

Toda la pinta de ser escuelas promovidas por alguna ONG. 

Deliciosos rincones que aún conservan las embarcaciones tradicionales. 

El siempre abundante bulbul naranjero o Common Bulbul (Pycnonotus barbatus). 


Bulbul gorgiblanco o Yellow-throated Leaf-love (Chlorocichla falvicollis). 
La verdad es que el de la guía no se parece nada...

Bajando hacia el embarcadero de la isla de Bushara.

Donde nos esperaba nuestra barca para llevarlos a las orillas del lago.

Repetimos el agradable trayecto rodeados de las brumas del amanecer. En esta ocasión había menos tráfico "lacustre". Un grupo de tres grullas nos sobrevoló por encima y volvimos a contemplar las amigables y feraces orillas del lago. Un lugar maravilloso para vivir. Estábamos en un trocito del paraíso. Quizás el Edén no estaba en Mesopotamia sino en el centro de Africa.

El astro rey ya había recorrido un buen trozo sobre las aguas.

Brumas sobre el lago Bunyonyi. ¿Un preludio de los gorilas en la niebla?

Una constante tentación para apretar el obturador de la cámara. 

Ya en el embarcadero Carlos posa como excusa...

Para fotografiar a uno de los lugareños. 
                         
Antes de montarnos en la furgoneta tuvimos la ocasión de ver desde la misma orilla a diversas aves y, en la lejanía, a un grupo de nutrias cerca del suntuoso lodge que habíamos visto el día anterior. Sin duda un magnífico lugar para tomarse una cerveza viendo de cerca a tan simpáticos mamíferos. Alfred nos comentó que su población está disminuyendo en los últimos años. 

Corto trayecto desde el embarcadero para recuperar nuestro vehículo.

Grupo de nutrias de cuello manchado o Spotted-necked Otter 
(Hydrictis maculicollis) en el Lake Bunyonyi. 

Cistícola de Chubb o Chubb's Cistícola (Cisticola chubbi).

Curiosa pose. Es de las fotos que más me gustan de la jornada. 

Serín de Burton o Thick-billed Seedeater (Serinus burtoni). 
¿Será en honor de Richard Francis Burton? El lema de su familia 
era "Honor y no Honores". Fijaros bien, porque la diferencia
es sutil y hace mención a la "pasta". El gran explorador
siempre prefirió el reconocimiento a las libras esterlinas. 

Abejaruco pechiazul o Cinnamon-chested Bee-eater (Merops variegatus). 

Papamoscas sombrío o African Dusky Flycatcher (Muscicapa adusta). 

Detalle del ave, con una luz bastante dura. 

Para el traslado al Bwindi Impenetrable National Park seguimos bordeando el Lake Bunyonyi hasta uno de sus extremos, por una pista en buen estado. Seguimos viendo especies interesantes y disfrutando de unas amplias panorámicas.  

Aguilucho caricalvo común o African Harrier-Hawk (Polyboroides typus). 

Serín azufrado o Brimstoned Canary (Serinus sulfuratus). 

Hembra de Tejedor de Baglafecht o Baglafecht Weaver (Ploceus baglafecht). 

El paisaje es extraordinario y de una belleza paradísíaca. Paramos en un recodo del camino para bimbar y un par de veces obligamos a nuestros guías para inmortalizar con la cámara lo que veían nuestros ojos. La visión del lago es increíble, con sus limpias aguas y los campos cultivados en su orillas. Un lugar para volver y volver. 


Gorrión de cabeza gris o Grey-headed Sparrow (Passer griseus). 

Pinzón candela de pico rojo o Red-billed Firefinch (Lagonosticta senegala). 

Serín estriado o Streaky Seedeater (Serinus striolatus). 

Estrilda monjita o Black-crowned Waxbill (Estrilda nonnula). 

Sorprende la feracidad del país, habitado y cultivado desde tiempos inmemoriales.

Parando en un recodo, consultando nuestra particular biblia. 

Aunque en esa dirección el día estaba algo brumoso, la visión 
del serpenteante Lake Bunyonyi no deja de cansarnos. 

Sin embargo, hacia el lado contrario el día es limpio y claro. 
De nuevo nos sentimos transportados al Edén. 
Recorreremos la ladera de la derecha hasta 
el final del Lake Bunyonyi. 

Sorprende la limpieza de las aguas. ¿Otra Suiza en África?

La orilla del lago es una estrecha franja de papiros, que en estas
latitudes parecen sustituir a nuestros carrizos. 

Pocas laderas se han librado de la transformación del hombre. Hay muchas
bocas para alimentar. Sin embargo el paisaje sigue siendo igual de bello. 

Poco antes de abandonar el lago Bunyonyi paramos un par de ocasiones antes de remontar el collado que nos llevará al otro lado del lago para ver y fotografiar nuevas especies. El día es claro y la temperatura perfecta, sin los calores de otras zonas de Africa. No en vano estamos a casi 2000 m de altura. 

Transportando madera. Gran parte del país fué repoblado por los ingleses con pinos
y eucaliptos, de crecimiento más rápido que muchos árboles autóctonos. 

Desde tan temprana edad los niños ya ayudan en el campo. 

Los fotogénicos y abundantes papiros. 

Ibis hadada o Hadada Ibis (Bostrychia hagedash). Eran muy escandalosos. 

Aquí se aprecia mejor el plumaje de las alas. Nos recuerda a nuestros moritos. 

Joven de papamoscas palustre o Swamp Flycatcher (Muscicapa aquatica). 

Tarabilla común, subespecie africana,  o Common Stonechat (Saxicola torquata). 

Parece que miran lo mismo...

Proseguimos el camino entre las cultivadas laderas. 

Tras dejar el Lake Bunyonyi descendimos hacia unos humedales muy interesantes, denominados Nyamuriro Swamp. Al fondo veíamos unas explotaciones mineras. De hecho un vigilante se acercó a ver que hacían  unos personajes tan raros. Dimos un agradable paseo y de aquí salieron algunas de las mejores fotos de la jornada. 


Paisaje desde el Nyamuriro Swamp.

Como casi siempre, encontramos gente por todos los lugares. 

Otra imagen de un estrilda monjita. 

Garza de cabeza negra o Black-headed Heron (Ardea melanocephala). 

Cistícola de Chubb o Chubb's Cistícola (Cisticola chubbi). 
Detrás un papamoscas palustre. 

Papamoscas palustre o Swamp Flycatcher (Muscicapa aquatica).

Posó como un campeón. 

Hembra de pinzón candela de pico rojo o Red-billed Firefinch 

Una de las escasa orquídeas que vimos en Uganda. 
La otra fué cuando vimos al picozapato.

Detalle de las flores. 

Hembra de tejedor cabecinegro o Black-headed Weaver (Ploceus melanocephalus). 

Pequeña rana que nos capturaron unos niños en Nyamuriro Swamp. 

El batracio en las manos de Oriol. 

Ratonero augur o Augur Buzzard (Buteo augur). 

Nos dió tiempo de fotografiarlo desde arriba. 

Reemprendimos la marcha en dirección al Bwindi Impenetrable National Park. Se me olvidó de hacer una foto, pero la transición es brusca: de zonas aterrazadas cultivadas a un bosque tropical de montaña, en el que nos adentramos por una de sus pistas. Paramos para comer en un recodo de la pista, desde el que vimos a un antílope que se escondía entre los helechos. 

Últimos cultivos justo antes de entrar en el Bwindi Impenetrable National Park. 

Enorme avispero cuando entrábamos en el parque. 

Siempre me han encantado los helechos cuando brotan. 

Bonita mariposa por clasificar. 

Alguna nos recordaba bastante a algunos géneros peninsulares. 

Nos adentramos en el Bwindi Impenetrable National Park, santuario de los gorilas de montaña. No recuerdo si primero dejamos los bártulos en el Broadbill Forest Camp, pero en todo caso seguimos pajareando. Se trata de una zona muy habitada en su periferia, en la que encuentras a mujeres y niños que van o vienen de la escuela continuamente. 


Camino de nuestro alojamiento, compartiendo el camino con los lugareños. 

Tienen una elegancia natural al caminar, sobre todo las mujeres. 
¿Será porque van descalzos?

No me digaís que no son bonitos...

Barbudo gorjigris o Grey-throated Barber (Gymnobucco bonapartei). 

Las plumas alrededor del pico parecen tubos...

Guereza abisinio o colobo negro y blanco o Guereza Colobus (Colobus guereza). 

Es increíble la humanidad de la expresión de su rostro. 
¿Cómo dudar de nuestro parentesco?

Antes de que se fuera el sol dimos un agradable paseo por la zona de Ruhija, por una zona de pistas que desciende hacia las zonas cultivadas. Nos cruzamos con mucha gente y pude dedicarme a la fotografía étnica. Carlos se lo pasó en grande. 


Límites del parque desde la zona de selva. 

Gente por todos los sitios...

No sé si mi mujer me dejará colgar esta foto en el comedor.
Sospecho que no, pero a mi me encanta.

Mosquitero carirrojo o Red-faced Woodland Warbler (Phylloscopus laetus). 


La picadura más frecuente no es de escorpiones o serpientes, afortunadamente,
sino de estas pequeñas hormigas. Si te despistas y las pisas te suben por las
piernas y te pican con furor. Un truco para evitarlo es ponerse los
calcetines por fuera del pantalón, para que suban por fuera. 

Un pequeño eslizón, aún por clasificar. 

Grupo de mujeres con sus fardos en equilibrio. 

Otro nuevo grupo, aún más numeroso. 

Belleza, elegancia...que más se puede pedir salvo inteligencia y bondad...

Carlos divirtiendo a los chavales. Uno de ellos era hijo de uno 
de los guias en días posteriores. 

Retrato de Alfred, nuestro fantástico guía ornitológico. 

Tony y Charlie o Charlie y Tony...Dos buenos tipos. 

Apalis gorginegro o Black-throated Apalis (Apalis jacksoni). 

Oropéndola de montaña o Montane Oriole (Oriolus percivale).

Acabamos la jornada en el Broadbill Forest Camp, muy cerca del Centro de Recepción del Bwindi Impenetrable National Park. Es un lugar muy agradable, con un personal, como siempre atento, amable y hasta demasiado servicial. Dormimos en bungalows con agua caliente (de nuevo con un rustico sistema a base de leña), con abundante provisión de mantas e incluso bolsa de agua caliente, que no sobraba en absoluto ya que las noches son frías. Pensad que estamos alrededor de 2000 m de altura. El comedor es muy agradable, con un gran fuego, generosamente alimentado en el que daba gusto conversar...o ponerse ciego de pipas como Tony. Una estupenda jornada vespertina.